Tienen razón algunos pensadores cuando afirman que no todo lo que ha impuesto la globalización es malo. Si aguzamos la inteligencia podemos comprobar que hay ventajas que se pueden aprovechar. Una de ellas es, por ejemplo, la aplicación del viejo refrán español: «pinta tu aldea y pintarás el mundo» que podemos traducirla a «cualquier aldea que pintes estarás pintando el mundo» o algo parecido. Todo esto viene a mi mente por la lectura de la información internacional que me recuerda la vieja leyenda de Holywood: «cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia» que podríamos adaptar a nuestro tiempo diciendo: «todo parecido con alguna otra parte de la vida real no es mera coincidencia… es su resultado».
Está circulando una investigación muy detallada y con ribetes espectaculares que ha realizado un grupo de analistas: Greg Gordon, Lindsay Renick Mayer y Matt Taibbi que titularon Proyecto censurado. Ésta destapa una serie de negocios que deja a algunos de nuestros hombres de negocios como bebés. Veamos que nos informan y detengámonos a pensar: «Más de 151 miembros del Congreso -Senado y Cámara de Representantes- invirtieron hasta 195 millones de dólares en las mayores empresas contratistas proveedoras del ministerio de Defensa, obteniendo ganancias por la ocupación militar de EEUU en Iraq y Afganistán, según un estudio del Centro para la Política Responsable (CRP, por su sigla en inglés), un organismo independiente. Cuando en abril de 2008, el general David Petraeus, el más alto oficial del ejército de EEUU en Iraq, fue a la Colina del Capitolio para informarle al Congreso, en realidad se dirigió a unos legisladores que tenían mucho más que una preocupación política por la invasión de Iraq. Los mismos senadores y representantes que convocaron a informar al general y al embajador de EEUU en Iraq tenían millones de dólares de dinero propio invertido en corporaciones que participan del negocio de la guerra como proveedoras al departamento de Defensa (DoD, por su sigla en inglés, conocido también como el Pentágono)».
Por estas tierras marginales algunos dirigentes y funcionarios reciben coimas por favores prestados. En los países del Primer Mundo, mucho más evolucionado que por acá, participan en sociedad con los empresarios de modo tal que han dejado la tecnología coima como una modalidad antigua o para pobres. La capacidad de invertir en sus propios países habla del patriotismo de estos hombres de la política, puesto que se preocupan por el desarrollo nacional. «En 2006, las carteras de inversiones de 151 miembros activos -más de la cuarta parte del Congreso, que tiene 100 senadores y 435 representantes- tenían entre 78,7 y 195,5 millones de dólares invertidos en corporaciones que suscriben contratos con el Pentágono por cantidades superiores a 5 millones de dólares. Las carteras de inversión incluyen participación en compañías del complejo militar-industrial que cada mes reciben miles de millones de dólares por fabricar y vender a las fuerzas armadas de EEUU casi todas las aplicaciones militares, desde aviones y armas a suministros médicos y refrescos».
Es tal el orgullo que tienen por la promoción del desarrollo nacional que hacen público (o al menos estos investigadores lograron saberlo) dónde invierten y los montos que colocan: «Entre los legisladores que han invertido su dinero en corporaciones contratistas del DoD se encuentra John Kerry, senador demócrata por Massachusetts y candidato presidencial en 2004, hasta con 38.209.020 dólares; el representante republicano por Nueva Jersey Rodney Frelinghuysen, con 49.140.000 dólares; el representante republicano por Carolina del Norte Robin Hayes, con 37.105.000; el representante republicano por Wisconsin James Sensenbrenner Jr., con 7.612.653; el representante demócrata por California Jane Harman, con 6.260.000; el representante republicano por Michigan Fred Upton, con 8.360.000; el senador demócrata por West Virginia Jay Rockefeller, con 2.000.002; el representante republicano por Wisconsin Tom Petri, con 5.800.000; el representante republicano por Texas Kenny Ewell Marchant, con 1.163.231; y el representante republicano por Texas John Carter, hasta con 5.000.000».
Si en los sesenta-setenta se oía decir: «Lo que es bueno para la General Motor es bueno para los EEUU» hoy se puede decir consecuentemente: «Lo que es bueno para los negocios de la guerra es bueno para los políticos». Creo que se puede entender mejor por qué las guerras no paran. Sencillamente ¡son un buen negocio!
sábado 7 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
La Sociedad Interamericana de Prensa en Argentina… alerta
Se puede leer en la página de La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que «celebrará en Buenos Aires, entre el 6 y el 10 de noviembre, su 65ª Asamblea General». Es necesario comentar, lo que tal vez una porción importante de los que tengan unos cuarenta años o menos no recuerden o no sepan, que esta institución tiene una larga y terrible historia. Su página habla de una invitación a sus socios: «Estimados socios y amigos de la SIP: Por tercera vez en su historia, la SIP programa su Asamblea General en Buenos Aires, después de 41 años de haber estado allí, en 1968… Un formidable y muy efectivo Comité Anfitrión se encuentra desde hace meses planificando cada detalle del evento. La Asamblea se ha programado celebrar en el exclusivo hotel Hilton Buenos Aires, de Puerto Madero, uno de los lugares de mejor ubicación en la capital federal, frente a la Casa Rosada, sede del gobierno nacional». Esta institución confiesa que durante un largo periodo no tomo a Buenos Aires como lugar de reunión ¿será porque los gobiernos de esas épocas no le generaban mayores preocupaciones? No es fácil contestar esto, la pregunta queda flotando, pero no debemos dejar de hacerlo respecto a ¿por qué ahora?
Nos dice el profesor de la Fundación Federico Engels - Universidad de la Filosofía, Fernando Buen Abad Domínguez, que: «No es ocioso insistir en denunciar que la SIP se reunirá en Buenos Aires para fortalecerse, hacer visibles sus tareas organizativas y sus odios de clase más obvios. No es inútil insistir en caracterizar esta “reunión” como un bastión de las oligarquías mediáticas argentinas para alentar ofensivas semióticas contra, por ejemplo, la nueva (y aun imperfecta) ley de medios audiovisuales, contra la reforma política en debate y contra todo lo que suene, así sea tenuemente, a democratización de las herramientas de producción comunicacional. Ah, y desde luego, lloriquearán, como es su costumbre por la “libertad de expresión” que ellos mismos combaten, cancelan y asesinan. Será el show de la hipocresía».
¿Quiénes la conforman? «Esta Sociedad Interamericana de Prensa reúne a los más conspicuos propagandistas de los golpes de estado y de los magnicidios. Son los dueños de periódicos que con el pretexto de defender la “libertad de expresión”, se dedican a invisibilizar, criminalizar y difamar toda iniciativa democrática. Sirvientes mediáticos de las oligarquías golpistas en todo el continente». Esta institución fue creada en Nueva York en 1950 por el agente de la CIA Jules Dubois. Es uno de los frentes más visibles de las burguesías latinoamericanas y de sus monopolios propagandísticos mercantiles. Se puede encontrar en su directorio los apellidos más conspicuos de las peores derechas que ostentan ser los dueños de las cadenas de diarios y medios en general de nuestro continente. Su tarea primordial consiste en idear, organizar y ejecutar agresiones de todo tipo contra la clase trabajadora incluyendo traiciones descaradas contra la voluntad democrática de los pueblos y el asesinato de los líderes y descarrilamiento de las revoluciones. Son los mejores y más dispuestos personeros de las políticas del Departamento de Estado norteamericano y de los servicios de inteligencia yanquis contra el avance de los pueblos.
Por la SIP pasan o se originan todas las campañas sistemáticas de difamación y golpes de estado de la mano del Grupo Prisa y TELEVISA, Globovisión, Clarín, Mercurio, O GLOBO... consorcios mediáticos monopólicos que operan en España, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Argentina y Chile... «Es alma Mater del consenso de Miami que aglutina, incluso, arietes de la farándula servidores de la CIA como Gloria Stefan, quien junto a su marido, empresario del espectáculo, han confesado sus habituales contactos con la CIA». Se declaran enemigos de los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, pero no han dicho una solo palabra respecto de los atentados contra la libertad de prensa en Honduras. La SIP es un instrumento de la manipulación de información al servicio de las más negras intenciones de la Casa Blanca y de los oligarcas dueños de los monopolios mediáticos. Su táctica es la falsificación de la realidad, la tergiversación de las ideas democráticas y la invisibilización de las luchas. Usan los medios para sembrar el terror y para descarrilar los procesos democráticos ocurran donde ocurran.
Esta historia apunta a que nos preparemos a escuchar en los medios de siempre, los que se oponen a la Ley, entrevistas anunciadas con bombos y platillos a esos personajes, o a sus empleados, opinar sobre aspectos de la política argentina. «Se abrazarán a las banderas más devaluadas de su lucha empresarial y rasgarán sus vestiduras ayudados por “intelectuales” locales que suelen ser serviles lebreles de las canalladas más obscenas, impúdicas e impunes. Muchos de ellos nostálgicos de la dictadura y de sus “leyes” de comunicación». Debemos estar atentos para que no nos tomen descuidados y logren confundirnos un poco. Ese es nuestro deber.
Nos dice el profesor de la Fundación Federico Engels - Universidad de la Filosofía, Fernando Buen Abad Domínguez, que: «No es ocioso insistir en denunciar que la SIP se reunirá en Buenos Aires para fortalecerse, hacer visibles sus tareas organizativas y sus odios de clase más obvios. No es inútil insistir en caracterizar esta “reunión” como un bastión de las oligarquías mediáticas argentinas para alentar ofensivas semióticas contra, por ejemplo, la nueva (y aun imperfecta) ley de medios audiovisuales, contra la reforma política en debate y contra todo lo que suene, así sea tenuemente, a democratización de las herramientas de producción comunicacional. Ah, y desde luego, lloriquearán, como es su costumbre por la “libertad de expresión” que ellos mismos combaten, cancelan y asesinan. Será el show de la hipocresía».
¿Quiénes la conforman? «Esta Sociedad Interamericana de Prensa reúne a los más conspicuos propagandistas de los golpes de estado y de los magnicidios. Son los dueños de periódicos que con el pretexto de defender la “libertad de expresión”, se dedican a invisibilizar, criminalizar y difamar toda iniciativa democrática. Sirvientes mediáticos de las oligarquías golpistas en todo el continente». Esta institución fue creada en Nueva York en 1950 por el agente de la CIA Jules Dubois. Es uno de los frentes más visibles de las burguesías latinoamericanas y de sus monopolios propagandísticos mercantiles. Se puede encontrar en su directorio los apellidos más conspicuos de las peores derechas que ostentan ser los dueños de las cadenas de diarios y medios en general de nuestro continente. Su tarea primordial consiste en idear, organizar y ejecutar agresiones de todo tipo contra la clase trabajadora incluyendo traiciones descaradas contra la voluntad democrática de los pueblos y el asesinato de los líderes y descarrilamiento de las revoluciones. Son los mejores y más dispuestos personeros de las políticas del Departamento de Estado norteamericano y de los servicios de inteligencia yanquis contra el avance de los pueblos.
Por la SIP pasan o se originan todas las campañas sistemáticas de difamación y golpes de estado de la mano del Grupo Prisa y TELEVISA, Globovisión, Clarín, Mercurio, O GLOBO... consorcios mediáticos monopólicos que operan en España, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Argentina y Chile... «Es alma Mater del consenso de Miami que aglutina, incluso, arietes de la farándula servidores de la CIA como Gloria Stefan, quien junto a su marido, empresario del espectáculo, han confesado sus habituales contactos con la CIA». Se declaran enemigos de los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, pero no han dicho una solo palabra respecto de los atentados contra la libertad de prensa en Honduras. La SIP es un instrumento de la manipulación de información al servicio de las más negras intenciones de la Casa Blanca y de los oligarcas dueños de los monopolios mediáticos. Su táctica es la falsificación de la realidad, la tergiversación de las ideas democráticas y la invisibilización de las luchas. Usan los medios para sembrar el terror y para descarrilar los procesos democráticos ocurran donde ocurran.
Esta historia apunta a que nos preparemos a escuchar en los medios de siempre, los que se oponen a la Ley, entrevistas anunciadas con bombos y platillos a esos personajes, o a sus empleados, opinar sobre aspectos de la política argentina. «Se abrazarán a las banderas más devaluadas de su lucha empresarial y rasgarán sus vestiduras ayudados por “intelectuales” locales que suelen ser serviles lebreles de las canalladas más obscenas, impúdicas e impunes. Muchos de ellos nostálgicos de la dictadura y de sus “leyes” de comunicación». Debemos estar atentos para que no nos tomen descuidados y logren confundirnos un poco. Ese es nuestro deber.
martes 3 de noviembre de 2009
Las ideas de los patrones de estancias
Yo no sé si es una opinión mía que va ganando mi espíritu en estos últimos tiempos o si, por el contrario, refleja un proceso que llevaría mucho tiempo estudiar. Como no dispongo del tiempo para emprender una tarea de esa magnitud me disculpo de expresar algo que es una apreciación personal para que quien me lea la analice y decida. Hace unas décadas atrás, no tantas, cuando en la Argentina se leían manifestaciones de diversos dirigentes de las derechas de América daba la impresión de que se decían cosas muy burdas, poco elaboradas, mucho menos refinadas por personas de buena formación. Sonaban a “patrón de estancias” hablando de sus peones o de sus ganancias sagradas que alguna ley, ligeramente progresista, osaba rebanarles algo. Hoy leer como se expresan en Honduras los golpistas, sus argumentaciones, sus conclusiones nos retrotraen a lo peor del siglo XIX.
Sin embargo, en aquella Argentina de mitad del siglo XX en adelante, se podía escuchar a los representantes de esas derechas, hombres más moderados (aunque sólo lo fueran en los modales), más cultos (aunque usaran su cultura para encubrir sus ambiciones) y más equilibrados y maduros para aceptar un diálogo que acercara posiciones con quienes no pensaban como ellos. Hoy todo ello se ha perdido. Los políticos de la oposición recalcitrante en nada se parecen a aquellos diputados o senadores de hace alguna años. Hoy muestran una conducta por la que exhiben tan poco pudor como para desdecirse de algo que han sostenido tan poco tiempo atrás, y argumentar con la misma vehemencia o, tal vez, más porque es necesario gritar para que no se oiga lo que había sido dicho. Y no se trata de discursos improvisados sino de proyectos presentados en ambas cámaras de los cuales se desentienden. Vuelve a mi memoria la figura del maestro Casullo cuando nos advirtió de los discursos destituyentes. Sus palabras levantaron mucho repudio pero poca argumentación seria. Es que no era sencillo refutar la elaboradísima cultura y su fina pluma. Nadie de los que gritan estaba en condiciones de sentarse a debatir con él de temas serios. Volvamos a las palabras destituyentes.
Recojo de la prensa la información de lo que se dijo en el 45º Coloquio Anual de IDEA, que ha padecido el mismo deterioro intelectual que se puede encontrar en la dirigencia política. Y esto es grave porque gran parte de los que allí se reúnen son los que dictan líneas de acción respecto de la política y la economía de nuestro país, cosa que muchos de nuestros dirigentes siguen al pie de la letra. Un caso público de primera línea es el presidente de la Sociedad Rural Argentina (institución de triste historia, acompañante de todos los golpes militares). Leamos: «Biolcati se mostró nuevamente desbocado. Aseguró que se siente “demonizado” por “ganar dinero” e instó a los dueños de las empresas a involucrarse más en las decisiones y menos en aparecer en las fotos con los funcionarios de turno. Biolcati señaló al “Estado” como el “enemigo común” de los productores agropecuarios e industriales. El titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, quien compartió el panel con Biolcati, intentó morigerar esa provocación. Si bien se mostró partidario de una relación más fluida entre el campo y la industria, consideró que debe servir para generar propuestas».
Según la información era éste el panel más esperado por los concurrentes, lo que habla claramente de donde se ubica la dirigencia empresaria. Este dúo: «No defraudó para deleite del establishment. Los expositores reflejaron que hace tiempo que dejaron las diferencias de lado y que se posicionan como un nuevo grupo de presión: quieren reflotar el Grupo de los Siete. Ese nucleamiento lo integran además bancos, cámaras de comercio y de construcción y la Bolsa». Este es el pretendido gobierno paralelo pero no “de las sombras” se exponen a plena luz del día.
Obsérvese el tono de patrón: «El empresario sólo responde a esas agresiones para defenderse… en el país no existen ya grandes productores sino “medianos” y “pequeños”. De todos modos, el campo es menos “vulnerable” que otras actividades y que “puede plantarse ante un gobierno”. “Lo que se necesita es un sistema entre nosotros, un mayor involucramiento del mandamás en las decisiones. No puede ser que el CEO de una empresa decida algo mientras el dueño se reúne con el Gobierno para la foto», dijo Biolcati. ¿Por qué hoy pueden ponerse de acuerdo? «Nos junta el enemigo común, el Estado, que se está quedando con la renta y con las empresas, con las nuestras y con las de ustedes».
Si se entiende bien, no quieren pagar impuestos. Los irrisorios que pagan en la provincia de Buenos Aires no admitieron una suba y se plantaron. Hay campos que pagan menos que un departamento de dos ambientes en Capital. Creo que queda claro es un retorno ideológico al siglo XIX, eso proponen. Para lograrlo no tiemblan en provocar un golpe de Estado.
Sin embargo, en aquella Argentina de mitad del siglo XX en adelante, se podía escuchar a los representantes de esas derechas, hombres más moderados (aunque sólo lo fueran en los modales), más cultos (aunque usaran su cultura para encubrir sus ambiciones) y más equilibrados y maduros para aceptar un diálogo que acercara posiciones con quienes no pensaban como ellos. Hoy todo ello se ha perdido. Los políticos de la oposición recalcitrante en nada se parecen a aquellos diputados o senadores de hace alguna años. Hoy muestran una conducta por la que exhiben tan poco pudor como para desdecirse de algo que han sostenido tan poco tiempo atrás, y argumentar con la misma vehemencia o, tal vez, más porque es necesario gritar para que no se oiga lo que había sido dicho. Y no se trata de discursos improvisados sino de proyectos presentados en ambas cámaras de los cuales se desentienden. Vuelve a mi memoria la figura del maestro Casullo cuando nos advirtió de los discursos destituyentes. Sus palabras levantaron mucho repudio pero poca argumentación seria. Es que no era sencillo refutar la elaboradísima cultura y su fina pluma. Nadie de los que gritan estaba en condiciones de sentarse a debatir con él de temas serios. Volvamos a las palabras destituyentes.
Recojo de la prensa la información de lo que se dijo en el 45º Coloquio Anual de IDEA, que ha padecido el mismo deterioro intelectual que se puede encontrar en la dirigencia política. Y esto es grave porque gran parte de los que allí se reúnen son los que dictan líneas de acción respecto de la política y la economía de nuestro país, cosa que muchos de nuestros dirigentes siguen al pie de la letra. Un caso público de primera línea es el presidente de la Sociedad Rural Argentina (institución de triste historia, acompañante de todos los golpes militares). Leamos: «Biolcati se mostró nuevamente desbocado. Aseguró que se siente “demonizado” por “ganar dinero” e instó a los dueños de las empresas a involucrarse más en las decisiones y menos en aparecer en las fotos con los funcionarios de turno. Biolcati señaló al “Estado” como el “enemigo común” de los productores agropecuarios e industriales. El titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, quien compartió el panel con Biolcati, intentó morigerar esa provocación. Si bien se mostró partidario de una relación más fluida entre el campo y la industria, consideró que debe servir para generar propuestas».
Según la información era éste el panel más esperado por los concurrentes, lo que habla claramente de donde se ubica la dirigencia empresaria. Este dúo: «No defraudó para deleite del establishment. Los expositores reflejaron que hace tiempo que dejaron las diferencias de lado y que se posicionan como un nuevo grupo de presión: quieren reflotar el Grupo de los Siete. Ese nucleamiento lo integran además bancos, cámaras de comercio y de construcción y la Bolsa». Este es el pretendido gobierno paralelo pero no “de las sombras” se exponen a plena luz del día.
Obsérvese el tono de patrón: «El empresario sólo responde a esas agresiones para defenderse… en el país no existen ya grandes productores sino “medianos” y “pequeños”. De todos modos, el campo es menos “vulnerable” que otras actividades y que “puede plantarse ante un gobierno”. “Lo que se necesita es un sistema entre nosotros, un mayor involucramiento del mandamás en las decisiones. No puede ser que el CEO de una empresa decida algo mientras el dueño se reúne con el Gobierno para la foto», dijo Biolcati. ¿Por qué hoy pueden ponerse de acuerdo? «Nos junta el enemigo común, el Estado, que se está quedando con la renta y con las empresas, con las nuestras y con las de ustedes».
Si se entiende bien, no quieren pagar impuestos. Los irrisorios que pagan en la provincia de Buenos Aires no admitieron una suba y se plantaron. Hay campos que pagan menos que un departamento de dos ambientes en Capital. Creo que queda claro es un retorno ideológico al siglo XIX, eso proponen. Para lograrlo no tiemblan en provocar un golpe de Estado.
domingo 1 de noviembre de 2009
Vidas paralelas, pero no tanto… II
Les propongo seguir los detalles del debate en los EEUU y hacer el ejercicio de los paralelos: «El obstáculo fundamental a una reforma en este país desde hace décadas es, por un lado, que el negocio de la salud es inmensamente lucrativo y, por otro, el poder del extraordinario mito de que la participación gubernamental es casi antiamericano, o socialismo. El gasto nacional en salud representa 17.6 por ciento del PIB (una sexta parte de la economía), mucho más que cualquier otro país industrializado. Per cápita, este país gasta el doble de cualquier otro país avanzado en salud, con proyecciones de gasto nacional para este año de 2.5 billones de dólares. El lucro de este sistema es astronómico para las aseguradoras, las farmacéuticas y los hospitales privados, quienes están haciendo todo para limitar, sino es que descarrilar toda reforma.
Pero para todos los demás, el sistema es cada vez más absurdo. Para la vasta mayoría de los estadunidenses, los costos de salud en 2007 por hogar ascendieron a 15 mil 369 dólares en promedio, lo que representa casi la mitad de los ingresos de esos hogares, reportan los Centros para Servicios de Medicaid y Medicare, citados en The Nation. Unos 72 millones de estadunidenses de menos de 65 años de edad reportan problemas para pagar sus cuentas médicas (60 por ciento de éstos tenían seguro médico), informa The Commonwealth Fund.
El costo social es obsceno: en el país más rico del mundo, 46 millones de personas no tienen seguro de salud, y millones más tienen un seguro insuficiente, lo que provoca que no sean atendidos cuando es necesario y debido. Se calcula que unas 18 mil personas mueren cada año como resultado directo de no tener un seguro, según el Instituto de Medicina. Aunque hay consenso en que la elección de Obama junto con las mayorías demócratas en ambas ramas del Congreso ofrece tal vez la mejor oportunidad para promover una reforma integral por primera vez en décadas, aún no está claro que se logrará. La clase política, con el intenso cabildeo multimillonario de algunos de los sectores privados más poderosos del planeta, efectivos ataques de la derecha y la masiva influencia empresarial, está negociando qué tanto diluir las propuestas de una reforma integral, incluso reduciendo a lo máximo la participación gubernamental».
El juego consiste ahora en agregar a la traducción la sustitución de palabras que propongo y colocarlas en el lugar que corresponda: “fútbol”, “canales de televisión”, “emisoras de radio”, “programas de debate político sin limitación de invitados”, “publicidad engañosa”, “zócalos en TV distorsionantes y mentirosos”, etc., agréguese lo que esté faltando. Sigamos el juego.
«Hoy, senadores de ambos partidos que negocian las propuestas en la Cámara alta dieron a entender que el precio para lograr una reforma es descartar la llamada opción pública. Esa iniciativa promovida por Obama, tras sacrificar la propuesta de cobertura universal de un solo pagador (estilo Canadá), propone crear una aseguradora del gobierno que competirá con las privadas para reducir costos y garantizar un seguro mínimo para todos los estadunidenses. Esta noche, Obama reiteró su preferencia por la opción pública, pero en uno de los puntos más observados de su discurso no la colocó como una condición no negociable para la reforma.
Si se sacrifica la opción pública, hasta revistas como Business Week indican que asegurará que cualquier reforma que promueva el Congreso este año acabará ayudando en lugar de dañar a las grandes empresas aseguradoras. Obama concluyó su mensaje homenajeando al recién fallecido senador Edward Kennedy, y recordó que él le había dicho que tal vez este año se lograría alcanzar su sueño de toda la vida, una reforma integral de salud con el objetivo de la cobertura universal, la gran tarea inconclusa de este país». Podemos concluir: hasta ahora nos fue mejor acá de lo que parece va a suceder allá.
Pero para todos los demás, el sistema es cada vez más absurdo. Para la vasta mayoría de los estadunidenses, los costos de salud en 2007 por hogar ascendieron a 15 mil 369 dólares en promedio, lo que representa casi la mitad de los ingresos de esos hogares, reportan los Centros para Servicios de Medicaid y Medicare, citados en The Nation. Unos 72 millones de estadunidenses de menos de 65 años de edad reportan problemas para pagar sus cuentas médicas (60 por ciento de éstos tenían seguro médico), informa The Commonwealth Fund.
El costo social es obsceno: en el país más rico del mundo, 46 millones de personas no tienen seguro de salud, y millones más tienen un seguro insuficiente, lo que provoca que no sean atendidos cuando es necesario y debido. Se calcula que unas 18 mil personas mueren cada año como resultado directo de no tener un seguro, según el Instituto de Medicina. Aunque hay consenso en que la elección de Obama junto con las mayorías demócratas en ambas ramas del Congreso ofrece tal vez la mejor oportunidad para promover una reforma integral por primera vez en décadas, aún no está claro que se logrará. La clase política, con el intenso cabildeo multimillonario de algunos de los sectores privados más poderosos del planeta, efectivos ataques de la derecha y la masiva influencia empresarial, está negociando qué tanto diluir las propuestas de una reforma integral, incluso reduciendo a lo máximo la participación gubernamental».
El juego consiste ahora en agregar a la traducción la sustitución de palabras que propongo y colocarlas en el lugar que corresponda: “fútbol”, “canales de televisión”, “emisoras de radio”, “programas de debate político sin limitación de invitados”, “publicidad engañosa”, “zócalos en TV distorsionantes y mentirosos”, etc., agréguese lo que esté faltando. Sigamos el juego.
«Hoy, senadores de ambos partidos que negocian las propuestas en la Cámara alta dieron a entender que el precio para lograr una reforma es descartar la llamada opción pública. Esa iniciativa promovida por Obama, tras sacrificar la propuesta de cobertura universal de un solo pagador (estilo Canadá), propone crear una aseguradora del gobierno que competirá con las privadas para reducir costos y garantizar un seguro mínimo para todos los estadunidenses. Esta noche, Obama reiteró su preferencia por la opción pública, pero en uno de los puntos más observados de su discurso no la colocó como una condición no negociable para la reforma.
Si se sacrifica la opción pública, hasta revistas como Business Week indican que asegurará que cualquier reforma que promueva el Congreso este año acabará ayudando en lugar de dañar a las grandes empresas aseguradoras. Obama concluyó su mensaje homenajeando al recién fallecido senador Edward Kennedy, y recordó que él le había dicho que tal vez este año se lograría alcanzar su sueño de toda la vida, una reforma integral de salud con el objetivo de la cobertura universal, la gran tarea inconclusa de este país». Podemos concluir: hasta ahora nos fue mejor acá de lo que parece va a suceder allá.
miércoles 28 de octubre de 2009
Vidas paralelas, pero no tanto… I
En una nota publicada por La Jornada de México el periodista David Brooks de ese país, corresponsal del diario en los EEUU, le pone por título Obama se juega la presidencia con su reforma al sector salud. ¿Deberíamos entender que se está produciendo un intento de desestabilización a su gobierno? Para usar una palabra que el insustituible Nicolás Casullo lanzó al ruedo ¿se está promoviendo una acción destituyente? Entonces deebríamos preguntarnos qué es lo que está en juego allá. Este periodista comienza a desenvolver la madeja: «El grado de intervención estatal en el sector, es el punto más controvertido de su propuesta. En la mayoría de hogares estadunidenses los gastos médicos rebasan 15 mil dólares anuales. El presidente Barack Obama se está jugando su presidencia por una reforma cuyo objetivo es ofrecer acceso a los servicios básicos de salud a casi todos los estadunidenses, y a la vez reducir los costos exorbitantes del sistema más caro e ineficiente del mundo». Sugiero una traducción al idioma argentino: los servicios de audiovisuales son muy caros y no permiten el acceso de todos a la buena información.
«Obama ofreció un discurso ante una inusual sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso, donde intentó reconquistar el terreno político sobre la reforma, al hablar no sólo a los legisladores, sino a la población en un acto transmitido en cadena nacional. Y es que enfrenta un desplome en su índice de aprobación, una opinión pública cada vez más cínica de que Washington pueda lograr algo, y cierto éxito de la derecha en generar temor y confusión en el debate nacional sobre las propuestas de la reforma (a la que incluso han calificado de proyecto socialista, donde el gobierno determinará quién vive y quién muere), todo lo cual amenaza con descarrilar esta iniciativa». Digamos como en las películas: “Cualquier similitud con la vida real (Argentina) es mera coincidencia”.
«Al señalar que había transcurrido casi un siglo durante el cual una fila de presidentes han buscado reformar de manera integral el sistema de salud, Obama dijo no soy el primer presidente en tomar esta causa, pero estoy determinado en ser el último. Indicó que su propuesta cumple con tres metas: mayor seguridad y estabilidad a los que ya cuentan con seguros de salud, otorgar seguros a los que no tienen, y reducir los costos de salud para las familias, los negocios y el gobierno. Somos el único país avanzado, el único país rico en el mundo que permite tales penas para sus ciudadanos, dijo, al recordar los millones de habitantes sin seguro de salud y sin acceso a servicios médicos básicos, o los que están al borde del desastre financiero en caso de enfermedad. Una vez más subrayó que el sistema de salud y sus costos ponen en jaque no sólo el bienestar social, sino toda la economía, y por lo tanto es urgente actuar». Cada lector puede hacer el ejercicio de traducción que más le guste.
«Denunció las tácticas de miedo que sus opositores han promovido sobre sus propuestas, y convocó a un debate honesto y bipartidista. Pero a la vez declaró que la hora de los juegos ha pasado. Ahora es la temporada de la acción. Advirtió: no desperdiciaré tiempo con aquellos que han hecho el cálculo de que es mejor política matar este plan en lugar de mejorarlo. No me quedaré inmóvil mientras los intereses especiales emplean las mismas viejas tácticas para mantener las cosas exactamente como están. Pero no se sabe si todo esto será suficiente, y muchos liberales y progresistas ya expresan su desencanto porque Obama y su equipo han cedido tanto en negociar la propuesta de reforma que el resultado final podría ser un triunfo casi vacío.
El punto más controvertido en las negociaciones de la cúpula política es el grado de intervención estatal en el gran negocio que es la salud en esta economía, con el objetivo de lograr la llamada cobertura universal de la población, o sea, que todos cuenten con un seguro de salud. Los reformadores dicen querer acercar a Estados Unidos al resto de los demás países desarrollados. Pero casi todos éstos cuentan con alguna forma de cobertura universal manejada por entidades gubernamentales. Algo así parece casi imposible aquí. En su lugar, Obama propuso esta noche una serie de medidas para obligar a las aseguradoras a otorgar servicios más accesibles a las mayorías, con condiciones legales para garantizar cobertura y limitar sus maniobras para suspender o cambiar el tipo de cobertura, junto con mecanismos, tal vez hasta públicos, para buscar formas de ofrecer seguros a casi todo ciudadano que no puede comprarlo en el mercado privado». Todo parecido es mera casualidad
«Obama ofreció un discurso ante una inusual sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso, donde intentó reconquistar el terreno político sobre la reforma, al hablar no sólo a los legisladores, sino a la población en un acto transmitido en cadena nacional. Y es que enfrenta un desplome en su índice de aprobación, una opinión pública cada vez más cínica de que Washington pueda lograr algo, y cierto éxito de la derecha en generar temor y confusión en el debate nacional sobre las propuestas de la reforma (a la que incluso han calificado de proyecto socialista, donde el gobierno determinará quién vive y quién muere), todo lo cual amenaza con descarrilar esta iniciativa». Digamos como en las películas: “Cualquier similitud con la vida real (Argentina) es mera coincidencia”.
«Al señalar que había transcurrido casi un siglo durante el cual una fila de presidentes han buscado reformar de manera integral el sistema de salud, Obama dijo no soy el primer presidente en tomar esta causa, pero estoy determinado en ser el último. Indicó que su propuesta cumple con tres metas: mayor seguridad y estabilidad a los que ya cuentan con seguros de salud, otorgar seguros a los que no tienen, y reducir los costos de salud para las familias, los negocios y el gobierno. Somos el único país avanzado, el único país rico en el mundo que permite tales penas para sus ciudadanos, dijo, al recordar los millones de habitantes sin seguro de salud y sin acceso a servicios médicos básicos, o los que están al borde del desastre financiero en caso de enfermedad. Una vez más subrayó que el sistema de salud y sus costos ponen en jaque no sólo el bienestar social, sino toda la economía, y por lo tanto es urgente actuar». Cada lector puede hacer el ejercicio de traducción que más le guste.
«Denunció las tácticas de miedo que sus opositores han promovido sobre sus propuestas, y convocó a un debate honesto y bipartidista. Pero a la vez declaró que la hora de los juegos ha pasado. Ahora es la temporada de la acción. Advirtió: no desperdiciaré tiempo con aquellos que han hecho el cálculo de que es mejor política matar este plan en lugar de mejorarlo. No me quedaré inmóvil mientras los intereses especiales emplean las mismas viejas tácticas para mantener las cosas exactamente como están. Pero no se sabe si todo esto será suficiente, y muchos liberales y progresistas ya expresan su desencanto porque Obama y su equipo han cedido tanto en negociar la propuesta de reforma que el resultado final podría ser un triunfo casi vacío.
El punto más controvertido en las negociaciones de la cúpula política es el grado de intervención estatal en el gran negocio que es la salud en esta economía, con el objetivo de lograr la llamada cobertura universal de la población, o sea, que todos cuenten con un seguro de salud. Los reformadores dicen querer acercar a Estados Unidos al resto de los demás países desarrollados. Pero casi todos éstos cuentan con alguna forma de cobertura universal manejada por entidades gubernamentales. Algo así parece casi imposible aquí. En su lugar, Obama propuso esta noche una serie de medidas para obligar a las aseguradoras a otorgar servicios más accesibles a las mayorías, con condiciones legales para garantizar cobertura y limitar sus maniobras para suspender o cambiar el tipo de cobertura, junto con mecanismos, tal vez hasta públicos, para buscar formas de ofrecer seguros a casi todo ciudadano que no puede comprarlo en el mercado privado». Todo parecido es mera casualidad
domingo 25 de octubre de 2009
Cualquier semejanza con la vida real es…
El tratamiento de la ley de servicios audiovisuales nos permitió (o nos sometió a) escuchar los distintos argumentos (deberíamos ser más exigentes con el uso de este vocablo) algunos de los cuales sostenían posiciones contrarias a las que ellos habían presentado en sus proyectos de ley (el caso más triste, tal vez, es el de la senadora María Eugenia Estenssoro quien propuso en su proyecto lo mismo que ahora ataca con mucha ferocidad ¿tendrá mala memoria?). Creo que, y espero no ser demasiado duro, hemos asistido a una exposición de travestismo ideológico sin el menor pudor. Se pueden decir cosas opuestas con la misma pretendida seriedad argumental según lo indique el cambio climático. Hemos podido aprender que hay convicciones de otoño, otras de invierno, nos falta conocer las de la moda primavera-verano. Claro que puede haber algún mal pensado que se atreva a decir que no se trata de convicciones sino de intereses. Les ruego me permitan mantenerme en mis ingenuidades. Porque donde sí se pueden encontrar intereses, y muy fuertes, es en el gran país del norte, según nos cuenta la Sra. Amy Goodman, una periodista egresada de la universidad de Harvard, fundadora en 1996 en New York de la radio Democracy Now. Veamos:
El equivalente a la ley de servicios audiovisuales aquí es la nueva ley de sistemas de salud allá. «Esta semana, mientras la Cámara de Representantes y el Senado presentan sus proyectos de ley sobre el sistema de salud, Potter [Wendell Potter es la peor pesadilla de la industria de los seguros de salud] señaló: “La industria de los seguros de salud se ha venido anticipando a este debate sobre el sistema de salud desde hace muchos años... y se ha posicionado para estar muy cerca de los miembros influyentes de ambos partidos en el Congreso”. El senador de Montana, Max Baucus, preside el Comité de Finanzas del Senado, clave para la reforma del sistema de salud. Potter prosiguió: “Las industrias de seguros, la farmacéutica y otros involucrados en el sector de la asistencia médica han donado millones de dólares a sus campañas en los últimos años. Pero, además del dinero, son las relaciones las que cuentan, y por eso la industria de seguros contrató a muchos, pero muchos lobbistas, algunos de los cuales trabajaron para miembros del Congreso”».
Se podrá pensar: pero ¿cómo? ¿Allá hay gente que trabaja de “modificador de convicciones”? Es una profesión que acá no conocemos. Allá es legal y hay muchos de ellos en ambas cámaras del Congreso norteamericano. «La industria de los seguros y otros grupos que tienen intereses económicos en el ámbito de la salud cabildean muy fuerte [es decir conversan con los representantes del pueblo] contra la opción de seguro de salud público sin fines de lucro que propone el gobierno, y están gastando, según el Washington Post, un millón 400 mil dólares al día para persuadir al Congreso y a la opinión pública». Sugiero detener la lectura para poder metabolizar la cifra adecuadamente. Sigamos: «No nos dejemos engañar. La negativa de las empresas de seguro médico a proporcionar a sus clientes la cobertura requerida mata gente, y Wendell Potter conoce todos los secretos. Sus denuncias podrían ser justo lo que se necesita para desechar por fin lo que está “enfermo” en nuestro sistema de asistencia de salud». Podríamos decir, parafraseando al presidente Alfonsín: “¡Un señor Wendell Potter por aquí, por favor!”.
En una nota de Alfredo Zaiat sobre las posibilidades de provocar algún cambio en el sistema financiero internacional nos informa sobre quiénes son los funcionarios del gobierno del presidente Obama: «Tim Geithner, secretario del Tesoro, Mark Patterson, jefe del staff del Tesoro, Larry Summers, asesor de Obama, Hill Dudley, de la Reserva Federal de Nueva York, y Gary Gensler (CFTC). Todos ellos tienen la particularidad de que su origen laboral ha sido Goldman Sachs, con la excepción de Summers, aunque éste ha sido el protegido de Rubin. O sea, los mismos que han sido responsables de exacerbar la burbuja financiera que provocó la peor crisis desde la depresión del ‘30 del siglo pasado son los que lideran la estrategia para superar la actual debacle. No hay que ser desconfiado para dudar acerca de que ese equipo con la casaca de Wall Street vaya a realizar transformaciones profundas en el funcionamiento del capitalismo global».
Dos economistas nuestros Alejandro Vanoli y Augusto Magliano (h) sostienen: «el neoliberalismo ha acumulado demasiado poder y recursos desde los ’80, que le permiten asegurar su existencia y reproducción tal como se observa en la actualidad, donde hay mayor concentración del capital y ganancias record luego de la crisis más importante desde la década del ’30”». La frutilla del postre: Goldman Sachs es uno de los dueños del Grupo Clarín.
El equivalente a la ley de servicios audiovisuales aquí es la nueva ley de sistemas de salud allá. «Esta semana, mientras la Cámara de Representantes y el Senado presentan sus proyectos de ley sobre el sistema de salud, Potter [Wendell Potter es la peor pesadilla de la industria de los seguros de salud] señaló: “La industria de los seguros de salud se ha venido anticipando a este debate sobre el sistema de salud desde hace muchos años... y se ha posicionado para estar muy cerca de los miembros influyentes de ambos partidos en el Congreso”. El senador de Montana, Max Baucus, preside el Comité de Finanzas del Senado, clave para la reforma del sistema de salud. Potter prosiguió: “Las industrias de seguros, la farmacéutica y otros involucrados en el sector de la asistencia médica han donado millones de dólares a sus campañas en los últimos años. Pero, además del dinero, son las relaciones las que cuentan, y por eso la industria de seguros contrató a muchos, pero muchos lobbistas, algunos de los cuales trabajaron para miembros del Congreso”».
Se podrá pensar: pero ¿cómo? ¿Allá hay gente que trabaja de “modificador de convicciones”? Es una profesión que acá no conocemos. Allá es legal y hay muchos de ellos en ambas cámaras del Congreso norteamericano. «La industria de los seguros y otros grupos que tienen intereses económicos en el ámbito de la salud cabildean muy fuerte [es decir conversan con los representantes del pueblo] contra la opción de seguro de salud público sin fines de lucro que propone el gobierno, y están gastando, según el Washington Post, un millón 400 mil dólares al día para persuadir al Congreso y a la opinión pública». Sugiero detener la lectura para poder metabolizar la cifra adecuadamente. Sigamos: «No nos dejemos engañar. La negativa de las empresas de seguro médico a proporcionar a sus clientes la cobertura requerida mata gente, y Wendell Potter conoce todos los secretos. Sus denuncias podrían ser justo lo que se necesita para desechar por fin lo que está “enfermo” en nuestro sistema de asistencia de salud». Podríamos decir, parafraseando al presidente Alfonsín: “¡Un señor Wendell Potter por aquí, por favor!”.
En una nota de Alfredo Zaiat sobre las posibilidades de provocar algún cambio en el sistema financiero internacional nos informa sobre quiénes son los funcionarios del gobierno del presidente Obama: «Tim Geithner, secretario del Tesoro, Mark Patterson, jefe del staff del Tesoro, Larry Summers, asesor de Obama, Hill Dudley, de la Reserva Federal de Nueva York, y Gary Gensler (CFTC). Todos ellos tienen la particularidad de que su origen laboral ha sido Goldman Sachs, con la excepción de Summers, aunque éste ha sido el protegido de Rubin. O sea, los mismos que han sido responsables de exacerbar la burbuja financiera que provocó la peor crisis desde la depresión del ‘30 del siglo pasado son los que lideran la estrategia para superar la actual debacle. No hay que ser desconfiado para dudar acerca de que ese equipo con la casaca de Wall Street vaya a realizar transformaciones profundas en el funcionamiento del capitalismo global».
Dos economistas nuestros Alejandro Vanoli y Augusto Magliano (h) sostienen: «el neoliberalismo ha acumulado demasiado poder y recursos desde los ’80, que le permiten asegurar su existencia y reproducción tal como se observa en la actualidad, donde hay mayor concentración del capital y ganancias record luego de la crisis más importante desde la década del ’30”». La frutilla del postre: Goldman Sachs es uno de los dueños del Grupo Clarín.
jueves 22 de octubre de 2009
¿Otro tipo de Banelco en los EEUU?
En una nota de investigación, publicada en www.observatoriodelacrisis.org y en Argenpress, que lleva por título ¿Cómo Wall Street domina al gobierno de EEUU? aparecen informaciones muy interesantes que nos permiten comprender mejor cómo funciona hoy el capitalismo global. Vamos a leer algunos párrafos porque me parecen muy iluminadores: «Senadores y diputados responsables de supervisar la economía de EEUU han recibido millones de dólares de las empresas de Wall Street. Desde 2001, ocho de las empresas más cuestionadas han donado 64,2 millones de dólares a los candidatos del Congreso, a los candidatos presidenciales y a los partidos Republicano y Demócrata. Senadores como Barack Obama y John McCain recibieron un total combinado de 3,1 millones de dólares. Los donantes incluyen a los bancos de inversión Bear Stearns, Goldman Sachs, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Morgan Stanley, la aseguradora American International Group y los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac». Debemos recordar que algunas de esas empresas fueron arrasadas por la crisis financiera reciente. Uno debe preguntarse ¿por qué ponen dinero? Leamos.
«Algunos de los beneficiarios más relevantes recibieron contribuciones de compañías que a su vez recibieron dinero fiscal aprobado en el paquete gubernamental de ayuda financiera conocido como TARP (por su sigla en inglés) aprobado por los mismos miembros del Congreso que ocupaban cargos en los comités encargados de regular al sector financiero y de supervisar la eficacia de este programa de apoyo gubernamental sin precedentes. En total, los miembros del Comité del Senado sobre Actividades Bancarias, Vivienda y Asuntos Urbanos, Comité de Finanzas del Senado y Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes recibieron 5,2 millones de beneficiarios del TARP en el ciclo electoral 2007-2008. El Presidente Obama recolectó por lo menos 4,3 millones entre empleados de estas compañías para su campaña presidencial. Casi cada miembro del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, que en febrero de 2009 supervisaron en audiencias públicas cómo serían gastados los 700 mil millones de dólares del TARP aprobado con urgencia, recibió contribuciones asociadas a estas corporaciones financieras durante el ciclo 2008 de la elección. “Podría decirse que la industria de las finanzas consiguió su dinero con el apoyo de los miembros del Congreso que estuvieron dispuestos a mirar a otro lado”, dijo Lawrence Jacobs, director del Centro de Estudios Políticos y Gobernabilidad de la Universidad de Minnesota».
Acá se nos presenta una incógnita (que tal vez no sea tanto) cuando nos preguntamos cómo es que una crisis de la dimensión de la que azotó al mundo en 2007/8 no pudo ser advertida ni detenida. Cuando vemos los resultados desastrosos que pagaron, una vez más, los más débiles uno se pregunta ¿les interesa tan poco, son ignorantes, son miopes…? algo de todo ello, en diferentes combinaciones, debe haber. Pero ahora nos enteramos que además hay otro ingrediente fundamental: corrupción. «Por ejemplo, en 2004 cuando la Comisión de Valores y Bolsa adoptó un cambio importante de la regla que liberó a los bancos de inversión de resguardar diez mil millones de dólares en dinero prestado en hipotecas desvalorizadas [“subprime”] y otros juegos aventurados, los comités de actividades bancarias del Congreso no llevaron a cabo ninguna audiencia sobre este descuido. La inactividad del Congreso impidió regulaciones para prevenir prácticas depredadoras de los prestamistas y también permitió que los agentes de hipotecas ganaran elevadas comisiones por la venta puerta a puerta de préstamos hipotecarios a compradores de viviendas insolventes».
Cuando entre nosotros se oye decir una frase tan repetida por los medios y asumida por mucha gente: “En ningún país como éste pasan esas cosas…” con lo que se pretende decir que estamos en el peor de los mundos y al mismo tiempo se habla maravillas del país del norte podemos concluir: ¡cuánta ignorancia cultivada meticulosamente por medios y sus seguidores! ¡Cuánta manipulación de la opinión pública al servicio de los peores intereses! La vieja sabiduría nos dice: «En todas partes se cuecen habas». No debemos olvidarlo, no para perdonar o minimizar nuestros problemas, sino para tener conciencia del mundo que habitamos.
«Algunos de los beneficiarios más relevantes recibieron contribuciones de compañías que a su vez recibieron dinero fiscal aprobado en el paquete gubernamental de ayuda financiera conocido como TARP (por su sigla en inglés) aprobado por los mismos miembros del Congreso que ocupaban cargos en los comités encargados de regular al sector financiero y de supervisar la eficacia de este programa de apoyo gubernamental sin precedentes. En total, los miembros del Comité del Senado sobre Actividades Bancarias, Vivienda y Asuntos Urbanos, Comité de Finanzas del Senado y Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes recibieron 5,2 millones de beneficiarios del TARP en el ciclo electoral 2007-2008. El Presidente Obama recolectó por lo menos 4,3 millones entre empleados de estas compañías para su campaña presidencial. Casi cada miembro del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, que en febrero de 2009 supervisaron en audiencias públicas cómo serían gastados los 700 mil millones de dólares del TARP aprobado con urgencia, recibió contribuciones asociadas a estas corporaciones financieras durante el ciclo 2008 de la elección. “Podría decirse que la industria de las finanzas consiguió su dinero con el apoyo de los miembros del Congreso que estuvieron dispuestos a mirar a otro lado”, dijo Lawrence Jacobs, director del Centro de Estudios Políticos y Gobernabilidad de la Universidad de Minnesota».
Acá se nos presenta una incógnita (que tal vez no sea tanto) cuando nos preguntamos cómo es que una crisis de la dimensión de la que azotó al mundo en 2007/8 no pudo ser advertida ni detenida. Cuando vemos los resultados desastrosos que pagaron, una vez más, los más débiles uno se pregunta ¿les interesa tan poco, son ignorantes, son miopes…? algo de todo ello, en diferentes combinaciones, debe haber. Pero ahora nos enteramos que además hay otro ingrediente fundamental: corrupción. «Por ejemplo, en 2004 cuando la Comisión de Valores y Bolsa adoptó un cambio importante de la regla que liberó a los bancos de inversión de resguardar diez mil millones de dólares en dinero prestado en hipotecas desvalorizadas [“subprime”] y otros juegos aventurados, los comités de actividades bancarias del Congreso no llevaron a cabo ninguna audiencia sobre este descuido. La inactividad del Congreso impidió regulaciones para prevenir prácticas depredadoras de los prestamistas y también permitió que los agentes de hipotecas ganaran elevadas comisiones por la venta puerta a puerta de préstamos hipotecarios a compradores de viviendas insolventes».
Cuando entre nosotros se oye decir una frase tan repetida por los medios y asumida por mucha gente: “En ningún país como éste pasan esas cosas…” con lo que se pretende decir que estamos en el peor de los mundos y al mismo tiempo se habla maravillas del país del norte podemos concluir: ¡cuánta ignorancia cultivada meticulosamente por medios y sus seguidores! ¡Cuánta manipulación de la opinión pública al servicio de los peores intereses! La vieja sabiduría nos dice: «En todas partes se cuecen habas». No debemos olvidarlo, no para perdonar o minimizar nuestros problemas, sino para tener conciencia del mundo que habitamos.
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